viernes, 20 de abril de 2012

El lector de código de barras

Siguiendo la costumbre familiar de renombrar cosas, (Mª José llama a El Corte Ingles, El Tajo Británico), yo con licencia familiar, he cambiado el nombre de otro establecimiento. "Espera Rosita", en lugar de la conocida inglesa Waitrose. Me gusta así.
Pero ni el nombre lo es todo, ni hace mención a su política empresarial. Aquí he descubierto otra razón de porque a ésta parte de Europeos les van mejor las cosas. No engañan. Cheating es una cosa muy, muy mal vista, desde la más tierna infancia y se les adhiere al ADN, seguro.




Esta es la foto que lo prueba. 
Un cliente cualquiera, yo misma, llega a la tienda, toma un carro y tiene la opción de cojer un aparato que basicamente es un lector de codigo de barras. Empieza la compra y a cada producto que quieres comprar, le pasas el lector y lo metes en la bolsa o el carro; plátanos, uva, leche, arroz, pescado (ejem, comentario aparte) carne, leche, huevos, pan, calcetines, pijamas, dentífrico, gel , lo que quieras. Le pasas el escaner, y ya está. Cuando terminas tu compra, pasas por una caja que siempre es mucho más rápida, le das el lector a una encantadora dependiente, te saca el total de la compra, pagas y con una sonrisa te vas. 
Pero la sonrisa no es maliciosa, sino de agradecimiento por el buen trato recibido por parte de la cajera. Son muy, muy educados. Siempre preguntan si necesitas ayuda para embolsar la compra, te preguntan como has pasado el dia y te desean que siga siendo estupendo. 
Imaginaros, queridos españolitos, un sistema igual en Mercadona. Si hasta gente que todos conocemos le echa mano al pillaje, que sería con la carta blanca del lector. 
Pues se trata "solo" de RESPETO. Eso de lo que el ADN español, parece que carece. 
Vaya por Dios.

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